En 232 páginas y con ilustraciones a color, se analizan los cines en Torrelavega y se ofrecen alrededor de treinta reproducciones por sala de los programas de mano que se editaron hasta mediados de los años sesenta para dar a conocer las películas que se proyectaban en un tiempo en el que no se había desarrollado plenamente la radio y estaba aún lejos de implantarse en España el modelo televisivo.
En la crónica de Torrelavega de 1880, cuando la Villa contaba con cinco mil habitantes, ya consta la existencia de un teatro, en concreto el Teatro Urbina. Más tarde sería el Garaje Escudero, hasta su demolición para edificar viviendas. Pudo referirse también al Teatro de la Villa comprado por el Círculo Católico en 1890 y en el que se hizo una gran reforma. Unos años después, en 1905, se construyó el Teatro Principal que pasado un tiempo comenzó a proyectar películas mudas.
Sin embargo, el primer cine que se estableció en Torrelavega –mudo, por supuesto- fue el del italiano Luis Vaccari. Fue en el año 1911 cuando se instaló su sala de cine en un barracón de madera en la avenida Menéndez y Pelayo (muy cerca de la estación del ferrocarril), que alcanzó tal fama que durante muchos años su recuerdo y vivencias se mantuvieron en la memoria de muchos torrelaveguenses. Cuando llegó el cine sonoro, Luis Vaccari ya no pudo competir y estableció un modesto negocio de confitura en los soportales de la Plaza Mayor.
A difundir el arte cinematográfico se unirán ya en los años treinta del siglo XX locales como los del Gran Cinema y el Salón Royal, a los que siguieron el Ideal Cinema, Avenida y Garcilaso (estos dos en 1945), funcionando igualmente, en Barreda, el Cinema Solvay.
A pesar del éxito en Torrelavega de esta industria del cine, en los años setenta sólo quedó el Concha Espina y una instalación que merece ser recordada como el Cine Club Besaya, que desde 1972 a 1985 funcionó en el instituto del mismo nombre, impulsado por el destacado cinéfilo César Rosino Mata. Posteriormente, en 1981 se instalaron los cines “Arlequín”, de la empresa Gran Cinema de Santander, de Marsal-Calzada.
Pocos años más tarde, en 1981, se instaló un pequeño multicine, el Arlequín. Seis años más tarde se creó el último cine del siglo XX en Torrelavega, el Cine Pereda, que tuvo una vida más reducida que los anteriores al verse destruido años más tarde por un incendio. Actualmente solo existe una sala, que se encuentra en los bajos de la Casa de Cultura, dependiente de la Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria.
Resumiendo, en esta obra se describe la historia de cada cine y por cada sala se reproducen alrededor de una treintena de programas de mano de las películas más sobresalientes que proyectaron en los años de funcionamiento.


Los Cántabros N16 


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